Cómo abrir una cerradura trabada con la llave puesta

Cómo abrir una cerradura trabada con la llave puesta

Cómo abrir una cerradura trabada con la llave puesta 

La sensación de sentirse atrapado, entre las paredes de un espacio determinado, ha de ser horrible. Aunque es aun peor que la llave esté allí, contigo, recordándote que no puedes abrir.

 
 

Pero no te preocupes, nosotros sabemos cómo abrir una cerradura trabada con la llave puesta y, en este artículo, te enseñaremos unos cuantos trucos que te pueden servir para salir de apuros.

Identifica por qué se está trabando tu cerradura

Cuando las cerraduras se traban y no funcionan aún teniendo a la mano la llave, es porque algo dentro del mecanismo no está funcionando bien. Sin embargo, los problemas de las cerraduras también derivan de otros factores tales como el desgaste.

 
 

Otra de las posibilidades, es el hecho de que las cerraduras necesitan que se les dé un buen mantenimiento de vez en cuando; sí, como los seres vivos necesitan agua y comida para seguir viviendo, la cerradura necesita lubricante, por ejemplo. O, que simplemente en uno de los lados, interno o externo, se encuentre una llave rota que está ocasionando un problema mayor, innecesario y molesto.

 
 

Basta con que te concentres y halles el inconveniente para solucionarlo lo más pronto posible, por tu salud emocional, si eres de los que sufre con los encierros.

Intenta retirar la llave  

Para retirar la llave necesitarás ciertos materiales comunes, como lubricante para cerradura o, en todo caso, multiusos; si usas este tendras que limpiar el mecanismo interno de la cerradura. Necesitarás también unas pinzas o tenazas y un simple pañuelo de esos que tienes en el carro, en la cocina o en el baño.

 
 

  1. Intenta retirar la llave; muévala de izquierda a derecha por un par de veces, hasta que tengas que halarla, pero no te excedas en la fuerza, recuerda que la intención es retirarla intacta y no partirla dentro de la cerradura, será peor.

 
 

Es casos de este tipo, el cuidado debe ser extremo, aunque suene repetitivo. Más si estamos ante una cerradura antigua, agotada por el uso de años de desgaste.

 
 

  1. Mientras tratas de sacar la llave, el movimiento a realizar tendría que ser de sacudidas, para que lo que está atascado en el interior pueda desbloquearse y, con suerte, salir de inmediato.

 
 

  1. Si ese escenario no se presenta, no te preocupes, puedes intentarlo ahora con el lubricante para cerradura, de preferencia en spray dada la circunstancia. Aplica una cantidad considerable sobre la llave, e intenta rociar también a la cerradura, procurando que el spray penetre por la ranura hasta el interior de la cerradura.

 
 

  1. Luego, con ayuda del pañuelo envuelves la llave para comenzar la fricción que provoque el deslizamiento, el cual debería ser sencillo, porque al estar lubricado, esta responde con facilidad.

 

  1. Si no tienes buen agarre, tomas las pinzas para asegurar la llave y halar con mayor comodidad.

 
 

  1. Una vez que la llave haya sido retirada, aplica más lubricante en el interior de la cerradura.

 

  1. Por último, limpia con el pañuelo el exceso de líquido del exterior y el que se encuentra en la llave

 
 

Esto último es por si deseas volver a usar la llave en un momento inmediato, aunque no es recomendable, si es algo que sientes puedes hacer, ya sabes como preparar el campo.

 
 

Te aconsejamos no utilizar lubricantes de estilo aceitoso, no son los apropiados, debido a que permiten la proliferación de impurezas que traban la cerradura.

Desmonta la cerradura
 

En esta parte lo ideal es desmontar el cilindro que forma parte de la cerradura atascada, ubícalo antes de empezar a trabajar en ello y como herramienta para realizar el proceso solo necesitarás de un destornillador o más bien varios, para que se ajuste a cada uno de los elementos.

 
 

Igualmente, ubica una herramienta con que golpear la cerradura, contar con un martillo es lo ideal, te puede ser de ayuda. Aunque solo será un recurso que te permitirá terminar de desmontar las piezas, pero generalmente no se utiliza.

 
 

Visualiza cada parte que conforma la cerradura y memoriza dónde están ubicadas cada una de las piezas. Para que luego, al momento de instalar nuevamente la cerradura, sepas con exactitud cómo hacerlo y no te compliques en el paso a paso.

 
 

Con esta técnica lograrás retirar la llave atascada, al igual que podrás ingresar a ese espacio que, hasta el momento estaba encerrado.

 
 

Lo importante aquí es que tengas presente que puedes intentar hacer labores como estas por tu propia cuenta, sin necesidad de acudir a un profesional cerrajero, claro que si puedes, consigue la ayuda de algún vecino o amigo de confianza.

 

Es importante resaltar que esta es una técnica que podemos aplicar cuando nos encontramos en el interior de un espacio y tenemos acceso a toda la cerradura.

Prueba con fuerza bruta

Si no queda más alternativa para que la cerradura que está atascada abra, la fuerza bruta es lo último en probar, y podríamos asegurar que la más efectiva también.

 
 

Principalmente debes tomar en cuenta tu seguridad física, por tanto que no te propases con las herramientas que usarás y el cómo lo harás.

 

Lo usual es usar elementos tales como un martillo o una sierra eléctrica  que permitan derribar todo el mecanismo que mantiene la cerradura y la puerta.

 
 

La clave aquí está en el nivel de fuerza que vayas a aplicar, es decir, si usas el martillo, hazlo consiente de que abrir la puerta es la prioridad. Así que no te reprimas con la fuerza.

 
 

En segundo lugar, busca golpear puntos de enfoque importantes, por ejemplo, cercanos a la cerradura, y al marco de la puerta. Hazlo constantemente, hasta que abra. Si sientes cansancio puedes tomar pausas y renovar energías.

 
 

Para trabajar con la sierra eléctrica, hazlo alternando los niveles de velocidad, desde el medio, hasta el más alto, así te vas adaptando al manejo de la herramienta.  Los puntos clave son los mismos.

 
 

Para ejercer fuerza bruta, no olvides usar un equipo de seguridad que proteja tus partes mas vulnerables, como rostro y manos.


 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *