¿Cómo abrir una cerradura de tambor?

¿Cómo abrir una cerradura de tambor?

Como abrir una cerradura de tambor

Seguridad es sinónimo de paz, de tranquilidad. Desde hace mucho tiempo, el ser humano ha otorgado a dispositivos como candados, cerrojos y cerraduras, el papel de resguardar su integridad física, sus pertenencias y sus posesiones.


Muchos siglos han transcurrido desde la primera cerradura conocida, hace unos 4.000 años, en China; o desde que los egipcios, hace unos 2.000 años, implementaran cerraduras de madera para proteger sus propiedades.

Las cerraduras modernas algo le deben a las asiáticas y a las faraónicas; de algún modo, sus precursoras. Entre 1848 y 1861, los Yale, padre e hijo, presentaron y modificaron un modelo de cerradura que funcionaba con tambor y pines.

No todos podemos abrir una cerradura de tambor

A todos nos ha pasado alguna vez: hemos olvidado o hemos perdido las llaves de la casa. Ante este percance y con el mejor de los ánimos, nos disponemos a afrontar la situación y a tratar de abrir la puerta por nuestros propios medios.

Después de mucho batallar, agitados y presas de la frustración, decidimos aceptar la ayuda del diligente vecino sabelotodo, el que es capaz de hacer cualquier cosa: hasta de abrir una cerradura con solo un trozo de plástico.


Después de darle forma, la que él cree que es la más apropiada, se arrodilla ante nuestra puerta y comienza su labor. Pasan los minutos, el vecino suda copiosamente y la puerta sigue sin ser abierta.

Luego de intentarlo por mucho tiempo, el vecino hace la pregunta que nadie había hecho antes: “¿La cerradura tiene el seguro puesto?”. Con esto, quedamos todos pasmados. A ninguno se le había ocurrido pensar en ello.

¡SÍ!, es la enfática respuesta, ante la cual el vecino decide cambiar de estrategia.

De no se sabe dónde, saca un par de clips, los estira, los curva, los dobla y, aún animado nos dice: “¡Listo! Con esto sí que se abrirá en un tris”. Se arrodilla de nuevo y reinicia su intento de forzar la cerradura con un par de ganzúas caseras.


Vana fue la tentativa. Por más que insistió, nuestro buen samaritano nada pudo hacer. Se rindió ante la evidencia y confesó: “Pensé que era más fácil hacerlo; en las películas no tardan ni cinco segundos“. Solo nos quedó sonreír.

No había otra alternativa más que acudir a quien sin dudas está plenamente capacitado para abrir cualquier cerradura. Marcamos su número de teléfono y en muy pocos minutos ya el cerrajero estaba ante nuestra puerta.

Como abrir una cerradura de tambor

Las cerraduras de tambor
se caracterizan por contener una pieza de metal móvil, de forma cilíndrica, en la cual encontramos hasta 2 hileras de pernos o pines y una ranura para la llave; este es el bombín o cilindro.


Si tenemos a mano la llave adecuada y la metemos por la bocallave del cilindro, sus dientes harán presión sobre los pernos, los cuales a su vez empujarán los contrapernos, hasta lograr que estos queden a ras con la línea de corte.

Una vez que los contrapernos se han alineado con la línea de corte, el cilindro conseguirá girar con toda libertad; es entonces cuando podemos abrir la puerta, apenas con un simple empujón.

Si introducimos en la cerradura la llave incorrecta, esta no accionará el mecanismo necesario para la apertura de puerta. Si hemos perdido la llave adecuada, el cerrajero posee herramientas que pueden sacarnos del apuro.

El profesional de la cerrajería puede usar un aparejo que permite conservar intacta la cerradura, sin causar perjuicios al dispositivo ni daños a otras áreas de la puerta: una pistola de percusión o bumping.

Abrir una cerradura de tambor con una pistola de percusión

La técnica de percusión, o bumping, se viene aplicando desde hace mucho tiempo para la apertura ‘silenciosa’ de cerraduras de seguridad. Se basa en el hecho de que un objeto es desplazado por la fuerza de empuje de otro.


 

Se hace uso de una llave especial que, manualmente, se introduce en la bocallave y el proceso que se genera implica una serie sencilla de pasos:

  • La llave de bumping podemos golpearla con un martillo, la cabeza de un destornillador grande o con cualquier otra herramienta más o menos pesada. No se requiere de fuerza extrema al golpear.
  • El golpe dado a la llave se refleja en los pernos o pines, los cuales se desplazan y en su movimiento hacen comprimir los muelles o resortes que, a su vez, imprimen presión a los contrapernos.
  • De esta forma, los contrapernos son empujados por los pernos y llevados a adoptar una posición que permite la rotación o giro del cilindro de la cerradura.

El mismo proceso se simplifica mucho con el uso de la pistola de percusión para bombines de seguridad, de la que el mercado ofrece diferentes marcas y modelos; aunque para todas, el principio de funcionamiento es el mismo.


Abrir una cerradura de tambor con una pistola de percusión es casi una cosa de niños:

  • Se instala en el cabezal de la pistola la llave de bumping adecuada a la cerradura.
  • Se introduce la llave de percusión o de choque en la bocallave.
  • Se acciona el gatillo de la pistola y ¡voalá! Empujamos la puerta y ya podemos entrar a nuestra vivienda.

¿Tambor, bombillo o cilindro?

Existe cierta confusión en el lenguaje utilizado para referirse a las cerraduras cilíndricas. Hay quienes para hablar del tambor de la cerradura lo llaman incorrectamente ‘cilindro’ o ‘bombín’.

En una cerradura cilíndrica, sea cual sea su forma, el tambor es la estructura metálica externa que contiene
en su interior y protege los elementos que permiten trabar el dispositivo de seguridad, entre ellos el cilindro o bombín.

El tambor puede adquirir formas diversas; entre estas destacan:


  1. El tambor de pera, propio de las cerraduras de perfil europeo. Debido a su forma característica, se le llama también bombillo. Se encuentra entre los más empleados y de mayor volumen de comercialización.
  2. El tambor ovalado, reconocible por su forma ovalada.
  3. El tambor redondo, que secunda en uso y en ventas al tambor de pera. Es mayormente utilizado en las cerraduras de sobreponer.

Cualquiera sea la forma del tambor, abrir la cerradura con una pistola de percusión resulta algo bastante simple.


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