¿Cómo abrir una cerradura dañada?

¿Cómo abrir una cerradura dañada?

¿Cómo abrir una cerradura dañada?

Si una cerradura está dañada, seguramente será imposible abrirla con la llave. Pero hay ocasiones en las que creemos que una cerradura se ha estropeado y resulta que es solo sucio o herrumbre lo que le impide funcionar normalmente.

Antes de sacar conclusiones apresuradas, es conveniente observar muy bien la cerradura presumiblemente dañada; de ser necesario, desarmarla. Una revisión de los accesorios internos nos dará una mejor idea de qué ocurre realmente.


Las fallas más frecuentes en las cerraduras tienen que ver con los siguientes aspectos:

  1. No es posible introducir la llave.

Hay diversas razones para que esto ocurra; no obstante, las más relevantes son:

  1. La llave se ha deteriorado por el uso (o mal uso) recibido: puede ocurrir que se haya desgastado o se haya doblado.
  • Solución: tratar de enderezarla o cambiarla, dependiendo de su estado de deterioro.
  1. Estamos tratando de introducir una copia recién hecha: a veces a las copias les queda rebaba o pequeños segmentos que impiden su entrada al cilindro de la cerradura.
  • Solución: limar con cuidado para eliminar los rebordes.
  1. Hay sucio acumulado u obstáculos dentro del cilindro: polvo acumulado, herrumbre u objetos extraños pueden impedir que la llave penetre a la cerradura.
  • Solución: lubricar con polvo de grafito o retirar cualquier cuerpo extraño que obstaculice la entrada de la llave e impida el buen funcionamiento de la cerradura.


  1. El pestillo o resbalón se atasca.

En ocasiones, hay desplazamiento de la puerta por diversos motivos; también suele ocurrir que, por el uso u otras razones, la cerradura pierde firmeza, se afloja, lo que ocasiona que el pestillo no funcione debidamente:

  1. La razón más común del desplazamiento de la puerta es el aflojamiento de las bisagras debido al vaivén del uso constante.
  • Solución: ajustar los tornillos que sostienen las bisagras para retornar la puerta a su sitio y que el pestillo asuma su posición correcta.
  1. Las altas temperaturas provocan que los materiales de la puerta, sea madera o metal, aumenten su volumen provocando rozamientos y atascos.
  • Solución: identificar los puntos de mayor roce y rebajar con cuidado usando una lima, papel de lija o escofina, según sea el caso.
  1. Los tornillos que sostienen la cerradura se han aflojado por el uso continuo o por debilitamiento del material en el que están incrustados.
  • Solución: apretar los tornillos que sostienen la cerradura. Si es necesario, deberán cambiarse por unos de mayor grosor, que ajusten mejor en los huecos de la madera o en el metal de la puerta.
  1. El resbalón o pestillo no funciona correctamente o no calza en el cerradero.


En esta situación, es conveniente realizar una revisión de los diferentes elementos de la puerta: los tornillos que ajustan las bisagras y los que sostienen la cerradura; al aflojarse, provocan que el pestillo se desalinee.

La solución consiste simplemente en apretar los tornillos que se hayan aflojado; no está demás lubricar el pestillo con algo de polvo de grafito; si acaso alguno se ha aislado, solo hay que sustituirlo por otro en buen estado.

  1. Hay cierta dificultad al intentar girar la llave.

Generalmente esto ocurre cuando la cerradura internamente ha acumulado sucio o cuando le hace falta lubricación. La solución es clara: limpiar o lubricar para obtener un mejor funcionamiento de nuestro dispositivo de seguridad.

Si comprobamos que ninguno de estos factores son los que están ocasionando que no podamos abrir la cerradura, quedan dos opciones: sustituirla por una cerradura nueva o hacerla reparar por un experto.

Cerraduras cilíndricas: algunas razones de su mal funcionamiento


Las cerraduras cilíndricas constan básicamente de un tambor, que puede ser redondo, aperado u oval, el cual podemos dividir en dos secciones:

  1. La primera sección aloja una serie de muelles o resortes y contra pernos.
  2. La segunda sección da cabida al cilindro o rotor, en el interior del cual hallamos los pernos; en él se puede identificar también la bocallave y las guardas.
  3. Una línea de corte establece la división entre las dos secciones.

El número de pernos y contrapernos varía en función de la marca, el modelo de la cerradura y el nivel de seguridad que pueda ofrecer.

En una cerradura de embutir, de perfil europeo, para puertas de madera o metal, el bombillo se divide en el medio en dos partes; entre estas dos partes se encuentran la leva y dentro de esta se halla el embrague.


Corresponde al cilindro la función de mover todo el mecanismo interno de la cerradura; en el caso de la cerradura de embutir, ha de mover el pestillo y el bulón, los dos elementos que traban y permiten mantener la puerta asegurada.

Cualquier desperfecto en alguno de estos componentes incidirá negativamente en el buen desempeño de la cerradura. Estas son algunas de las fallas que pudieran presentar estos elementos:

  1. Desgaste de la leva: esta es una de las partes más móviles y a la que corresponde el mayor esfuerzo dentro del cilindro; de allí que sea mayor el daño, sobre todo cuando no hay buen mantenimiento de la cerradura.
  2. Otros elementos que pueden llegar a sufrir desgaste son las guardas. Constantemente la llave está entrando y saliendo; en este proceso es fácil suponer que las guardas se desgasten y se deformen.
  3. Los muelles son pequeños y delgados alambres de acero que se retraen y se extienden cada vez que la llave es introducida o sacada de la cerradura. Por su trabajo dentro del cilindro, están expuestos a romperse.
  4. Los pernos y contra pernos son cilindros metálicos sometidos al mismo esfuerzo de los muelles. El desgaste de estas pequeñas piezas es inevitable; más cuando la cerradura no recibe un correcto mantenimiento.


Algunas razones externas que pueden provocar que una cerradura deje de funcionar adecuadamente tienen que ver con la estructura o cuerpo de la llave. Esta puede mostrar, luego de un uso prolongado en el tiempo:

  • Desgaste del paletón, lo que le impediría calzar apropiadamente en el canal o bocallave del cilindro.
  • Los dientes de la llave son elementos factibles de sufrir desgaste y deformación con el uso.

Mantener nuestras cerraduras limpias y lubricadas (siempre con polvo de grafito, nunca con aceite), nos asegurará su buen funcionamiento y la prolongación de su vida útil.


 


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